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¿Qué es y para qué sirve un poder de ruina?

Si eres una persona que es gestor de un patrimonio amplio o familiar de una persona que posee una gran cantidad de bienes inmuebles, es posible que en alguna ocasión anterior ya hayas escuchado hablar de lo que se denomina poder de ruina. Este es un poder que permite que se faciliten las gestiones, pero también puede tener una serie de riesgos para quienes lo otorgan. Si tienes dudas al respecto, te vamos a explicar lo que debes saber al respecto.

¿Qué es y para qué sirve un poder de ruina?

Qué es y para qué sirve el poder de ruina

En algunas ocasiones las gestiones de una persona a nivel personal y profesional son numerosas, lo que hace que para algunas personas pueda llegar a ser un tanto pesadas, haciendo que no le resulte agradable de realizar. Cuando se dan este tipo de situaciones es posible firmar un poder notarial según el cual se le proporcionar a otra persona la capacidad de actuar en su nombre.

En este sentido, dentro de un poder de ruina notarial podemos encontrar tres partes diferentes:

  • Poderdante: La persona que otorga el poder.
  • Apoderado: La persona que recibe el poder
  • Notario: La persona que da fe del poder.

Las facultades recibidas por parte del apoderado en un poder normal pueden encontrarse en algunos casos limitadas. Esto quiere decir que puede tener algunas decisiones en su poder. Sin embargo, con un poder de ruina se incluye una lista casi ilimitada de facultades que hace posible que, si la persona apoderada actúa con dolo o negligencia, puede llegar a provocar una ruina en el poderdante.

De esta manera, podemos decir que el poder de ruina sirve para hacer cualquier cosa en nombre de otra persona, ya se trate de representarla, vender, comprar, etcétera.

Los poderes de ruina habitualmente se dan entre cónyuges y familiares, ya que se entiende que hay una relación de confianza. Incluso en algunos casos se ofrece este poder a un abogado de confianza.

Revocar un poder de ruina

Al igual que se puede dar un poder de ruina, también se puede revocar en aquellos casos en los que la confianza ya no sea tal o por cualquier otro motivo. La revocación, como se puede entender por su propio nombre, se encargará de quitar al apoderado las facultades que se le dieron en su momento.

No obstante, para poder revocar este poder notarial de ruina se debe acudir al notario y que se otorgue una escritura de revocación.  Con la revocación, el apoderado, como resulta lógico, ya no podrá actuar en nombre de la persona que en su momento le dio el poder.

Para evitar que el apoderado pueda actuar como tal una vez revocado el poder, se tienen que seguir una serie de medidas:

  • El poderdante es el único que puede pedir copia del poder.
  • La revocación se puede llevar a cabo ante cualquier notario. Sin embargo, debe ser siempre comunicada al notario que fue el encargado de otorgarlo.
  • Cuando el apoderado actúa, debe siempre mostrar el poder original para poder hacer su representación.
  • Es recomendable que la revocación sea comunicada de forma notarial al apoderado. Además, se le tendrá que solicitar la copia del poder.

Por otro lado, también hay que tener presente que, si se da la situación de que la persona que otorgó el poder fallece o si se le incapacita de manera legal, el poder de ruina perderá su validez.

Diferencia entre el poder de ruina solidario y mancomunado

En lo que respecta a este poder, se puede otorgar a favor de una sola persona o de varias, según se desee, pudiendo ser en el caso de que se de esta última situación tanto solidario como mancomunado.

En el caso del poder de ruina solidario con varias personas, cada una de las personas que ejercen como apoderadas, tienen la posibilidad de poder actuar por ellos mismos para ejecutar todas las facultades que se les otorgan mediante el poder. Es decir, no deben consensuar ninguna de sus actuaciones o decisiones con el resto de persona que cuenten con el mismo poder, disfrutando así de una mayor independencia.

El poder de ruina mancomunado, por su parte, hace que, para que se puedan ejecutar cualquiera de las facultades establecidas en el poder, sea necesario reunir las firmas de dos o más de los apoderados. En caso de que no se disponga de esa aprobación por parte de estos será imposible ejercer el poder.

Las facultades del poder de ruina

Las facultades otorgadas por un poder de ruina pueden ser numerosas, entre las cuales se pueden incluir las de comprar o vender bienes inmuebles; hacer donaciones; solicitar un crédito bancario; avalar un préstamo; aceptar o renunciar a una herencia; o constituir una sociedad mercantil, entre otros.

De esta manera, quien posee un poder de ruina cuenta con una gran cantidad de facultades de las cuales puede hacer uso.

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