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Quién es Rubén Gisbert

En los últimos tiempos se ha hablado mucho de Rubén Gisbert, un youtuber que se define en su propio canal de la plataforma de contenidos como un abogado que se dedica a la divulgación política. Asegura que su objetivo es el de difundir los principios de la ciencia política que estructuran e instituyen la democracia formal y las ideas de la libertad política.

Con más de 203.000 suscriptores en YouTube,  ha saltado a la primera plana tras participar en un debate en el que se habló de la decisión de muchos youtubers de abandonar España para poner rumbo a Andorra. Gisbert habló en el programa Cuatro al día, y posteriormente denunció que Mediaset no le dejó utilizar el contenido en el que él mismo aparece.

Al parecer, el algoritmo de YouTube le impidió poder utilizar las imágenes de Cuatro en su propio canal de YouTube, donde incluía parte del debate en el que estuvo presente junto a Roma Gallardo y Joaquín Prat. Sin embargo, la plataforma de vídeos procedió a bloquear el mismo al considerar que se habían vulnerado los derechos de autor.

La opinión de Rubén Gisbert somo el sistema político español

Rubén Gisbert es un joven licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, además de ser discípulo de Antonio García Trevijano. Es el encargado de liderar un movimiento social que pasará a ser una asociación civil, cuya finalidad será la de luchar por cambiar el sistema de partidos en España.

El joven activista de 30 años ha arremetido en múltiples ocasiones contra el Gobierno; y además ha decidido ser quién explique, de una manera didáctica el futuro del país en lo que respecta al terreno político, que para él pasa por una destrucción de la partidocracia.

Rubén Gisbert considera que la polarización ideológica y la fractura social es sobre lo que se ha sustentado la partidocracia desde que se fundó en 1978. En la actualidad, cree que para sobrevivir, los partidos políticos actuales deben seguir alimentando con esfuerzo la fractura social; y por ello están provocando que haya una acentuación de la polarización ideológica.

Por otro lado, también se ha referido a la gran competencia entre los partidos, que incluso a ellos mismos se denominan de izquierdas o derechas, cuando realmente no lo son, al ser todos socialdemócratas. Entonces, tienen que ser más agresivos a la hora de polarizar la sociedad y aprovecharse de una fractura social que ha sido creada por ellos mismos.

Transformación del sistema

Para Rubén Gisbert la transformación del sistema vendrá dada por la propia solución que pueda aportar la ciudadanía. En este sentido debe haber un mensaje de unidad que sea independiente a la ideología, el credo o la religión de cada ciudadano español. Para él , es importante que todos los españoles se encuentren encaminados a lograr el mismo objetivo, que es el de conseguir una democracia formal.

Por ello ha insistido en que cada español debe ser consciente de que la causa de los males que sufre no es ningún partido en particular, sino el régimen que se encuentra vigente en el país, ya que el empobrecimiento y la inoperancia del Estado de partidos en la gestión de la pandemia es una característica propia de este sistema.

Para ello, ha insistido que el gran problema es que los políticos se centran en todo momento en conservar su puesto de trabajo, ya que es su medio de vida.

Su propuesta al sistema

Rubén Gisbert ha hecho una propuesta, que es la de hacer que los políticos  que se preocupan por su cargo lo hagan mientras actúen en beneficio de la sociedad. De esta forma, aboga porque se encuentren sujetos a los intereses del distrito electoral que los elige.

Cree que esta es la única forma de la cual se  puede garantizar que un político, para poder mantenerse en su cargo, deba atender a los intereses que le son exigidos por parte de su distrito electoral. Por ejemplo, en el caso de que este distrito viva del turismo, el diputado tendrá que  considerar y trabajar en medidas que afecten a este sector; y lo mismo ocurriría con el resto de sectores.

Además, Gisbert recalca que España no es un régimen representativo ni democrático. Siempre ha insistido en que es un Estado de partidos. Este trabaja para que los españoles elijan a los políticos en función de un principio de identificación.

Sin embargo, la realidad es que no hay ningún tipo de retroalimentación entre quién gobierna y el que es gobernado. Esto sí ocurre en aquellos casos en los que hay una representación uninominal, como sucede en otros países como Estados Unidos, Francia o Inglaterra. Por ejemplo, en el Parlamento de Inglaterra, cada uno de los diputados defiende los intereses políticos de su distrito electoral; y lo hace con independencia de la ideología que se encargue de defender su partido.

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